Características y cuidados
El Howea forsteriana, conocido como kentia, palmera de costa o palmera de Forster, es una elegante y esbelta palmera de gran valor ornamental originaria de la isla de Lord Howe, en Australia. Forma un tronco único, liso, erecto y sutilmente anillado, de color verde oscuro que oscurece con la edad, coronado por una hermosa copa de frondas pinnadas, largas, arqueadas y de un atractivo color verde oscuro y brillante con folíolos suavemente colgantes.
De crecimiento lento pero muy resistente, puede alcanzar entre 10 y 15 metros de altura en su hábitat natural, aunque en cultivo y en interiores suele mantenerse de forma mucho más contenida. Durante la madurez, produce largas inflorescencias en forma de espigas colgantes que emergen entre las hojas, seguidas de frutos ovoides de color verde que al madurar adquieren un tono marrón rojizo o amarillento. Es mundialmente famosa y muy apreciada como planta de interior por su gran adaptabilidad a condiciones de poca luz, siendo también ideal en exteriores para patios sombreados, terrazas y jardines de climas templados, subtropicales o costeros protegidos.
Requiere semisombra o luz brillante pero indirecta —evitando siempre el sol directo, que puede quemar sus hojas— y un suelo rico en materia orgánica, fértil y con un drenaje excelente. Tolera muy bien la falta relativa de luz, el aire seco moderado de los interiores y heladas suaves y puntuales (hasta aproximadamente -3°C una vez adulta); el riego debe ser moderado, permitiendo que la capa superficial del sustrato se seque entre riegos, y reduciéndolo durante los meses más fríos. Es fundamental evitar los encharcamientos en la base y el exceso de agua constante, ya que sus raíces son muy sensibles a la pudrición.

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